​ Lucía

Un vídeo circula en redes. Muestra a una joven vestida de rosado abordando a la hija de Jorge Rodríguez, alcalde del municipio Libertador, en un paseo frente al mar australiano. Cuando arranca el vídeo, la chama ya estaba hablando, pero estas son las palabras que registra:

Chama: ¿No te duele? ¿No te duele estar aquí? ¿Cómo te están pagando a ti? ¿Quién te está pagando a ti?
La que graba: Lucía, ¿dónde está Leopoldo? Llama a tu tía y que nos diga dónde está Leopoldo, ¿ah?
Chama: ¿Tienes miedo? ¿Tienes miedo?
La que graba: Muy bonito vivir en Bondi mientras a todos los estudiantes los están matando.
Chama: Te entendemos, pero responde. ¡Responde! ¡Responde! ¡Responde! ¡Porque por culpa de tu papá hay gente muriéndose! ¿Oíste? Y eso va a quedar en tu consciencia. Yo te entiendo, pero tienes que responder. ¡Tienes el deber como venezolana de responder!
En ese momento interviene otra mujer con el mantra: “Déjala en paz, déjala en paz, déjala en paz”, se atraviesa en la grabación y ahí concluye el video.

¡Oh!

La chama vestida de rosado, aunque alterada, hace un doble ejercicio, de reclamo y de empatía, mientras Lucía, fiel a la tradición familiar, sonríe con un dejo de sorna mientras su acompañante pide que se detengan, usando una mano para entorpecer la grabación. Hay gente que dice que Lucía es agregada cultural de la Embajada de Venezuela en Australia, otros dicen que solo estudia en una escuela de artes audiovisuales, puede que viva ambas actividades y no es irrelevante, no para el poder de su familia en este Gobierno. Como cualquier joven de su edad, Lucía ha utilizado sus redes para narrar su vida en Australia, videos surfeando, bañándose en la playa, meciéndose en una hamaca, imágenes que ya han sido utilizadas para reclamar la inconsistencia de un padre que defiende a ultranza el socialismo y mantiene a su hija en un país tan próspero como capitalista.

Escrache

Increpar no es atacar. Quienes increpan a Lucía no la ofenden ni la denigran y es un ejemplo distinto al que hemos visto contra otros personeros del chavismo. Elecé explicaba que a este tipo de manifestación se le llama “escrache”, un nombre acuñado en Argentina en los años 90, cuando se denunciaba la impunidad de genocidas. Sean eficientes o no como método de protesta, que estas acciones se estén multiplicando contra chavistas en el extranjero responde claramente a la escalada del sadismo oficial para reprimir las protestas opositoras en Venezuela, a la descarada pérdida de las formas hasta para justificar la Constituyente. Hay un deseo deliberado en generar más rabia y frustración, en escalar el conflicto, porque la ira opositora es el pasaporte para la fuerza que aún no aplican, para que entre en vigencia la amenaza de “una revolución pacífica pero armada”. 

Disyuntiva

Si la familia Rodríguez reclama el “ataque despiadado” a Lucía -como lo calificó un fanático de sus filas-, admitirán sus privilegios y su profunda inconsistencia. No se puede amar a la patria y mantener a los hijos lejos de ella, no cuando tienes 18 años en el poder y te sobran guardaespaldas, blindajes y recursos; porque no se puede mantener a una hija en Australia con un sueldo de alcalde, ni es mejor la educación en ese país que en Venezuela, no después del despliegue que acusa el chavismo haber alcanzado en la materia. 

No puedes reclamar mantener a la familia lejos del conflicto cuando divulgas un “manual” para acosar opositores, con los direcciones de sus casas, con sus teléfonos y hasta los colegios donde estudian sus hijos. No puedes pretender que el conflicto no escale (siendo esa tu apuesta) cuando estás juzgando civiles en tribunales militares, violando sus derechos humanos, jugando a aplicar un estado de conmoción sin declararlo a la ONU, calificando al que disiente como enemigo. Es un reto monumental que la ira no le gane a la causa y tenemos que esforzarnos por canalizar la rabia en energía, por no caer en el tentador juego de asumir la agresividad como épica. La hazaña en este momento es la civilidad. 



“que se lleva el viento
pintado en mi voz
a ninguna parte, a ningún buzón”
Joan Manuel Serrat

One Reply to “​ Lucía”

  1. No puedes reclamar mantener a la familia lejos del conflicto cuando divulgas un “manual” para acosar opositores, con los direcciones de sus casas, con sus teléfonos y hasta los colegios donde estudian sus hijos. No puedes pretender que el conflicto no escale (siendo esa tu apuesta) cuando estás juzgando civiles en tribunales militares, violando sus derechos humanos, jugando a aplicar un estado de conmoción sin declararlo a la ONU, calificando al que disiente como enemigo.

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